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America, Argentina
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    Es tiempo de conversión y cambiar el rumbo


    Porque él es nuestra paz: de lo que estaba dividido hizo unidad, derribando en su carne el muro divisorio, la enemistad, anulando la Ley con sus mandamientos y sus decretos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz (Ef 2:14-15)


    De un gobierno se espera que gobierne: de un poder ejecutivo, se espera que ejecute todo aquello que sea beneficioso para el pueblo, a la vez que del poder judicial se espera que castigue aquello que lo perjudica, y del poder legislativo que instaure leyes de vida, prosperidad y paz. Y todos, cada uno con su especificidad, en favor del pueblo. Sólo así habrá “democracia”.


    La ley. Pero cuando una ley se empieza a discutir e instalar con chantajes a las provincias y los legisladores que les responden, cuando se miente por doquier, con la ya archisabida complicidad de la prensa hegemónica acerca de los supuestos beneficios que no se ven por ninguna parte, cuando las leyes y las decisiones parecen redactadas en una embajada y apoyadas por cámaras empresarias que no aportan al trabajo digno, cuando lo único que parece hacer el presidente es tuitear y retuitear y, después ir al teatro o viajar para repetir frases insustanciales, la pregunta más que obvia es qué seriedad tiene esa ley (aunque fuera votada y hasta aceptada por una corte de suprema vergüenza)… y qué legalidad tiene. "Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla", monseñor Oscar Romero (23 de marzo 1980).


    El DNU. Es razonable que en determinados momentos un gobierno establezca decretos de necesidad y urgencia. Razonable cuando hay necesidad y hay urgencia. Siendo que el presidente tiene autoridad para convocar a sesiones extraordinarias del Congreso (¡y lo hizo!), no se entiende ninguna de estas necesidades y ninguna de estas urgencias. Solo parece, una vez más, la ocasión de hacer patente el autoritarismo violento para gobernar al propio arbitrio y con apariencia de legalidad. Que no la hay.

    El protocolo. Un protocolo es un “Conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes” (RAE), obviamente no es una ley. Y, muy fácilmente puede verse la conveniencia de establecer uno nuevo. Si se quisiera. Pero las normas caprichosas movidas por la costumbre de reprimir, aprovechando la complicidad mediática invita a pensar que no se trata de protocolo alguno sino, sencillamente, de represión. Desde hace muchos años sostenemos que estos modelos económicos, como el actual, ya repetido, no se sostienen sin represión; y la realidad lo manifiesta de modo patente.

    La violencia. La violencia es un tema y un problema que bien merecerían un detenido análisis de sus causas, de las reacciones, de las soluciones. La injusticia es violencia. El hambre es violencia. La desocupación, la falta de acceso a la salud, también lo son. La violencia tiene muchas caras. Y, lamentablemente, los discursos de los funcionarios, engendran violencia; violencia que pueden provocarla porque tienen a su vez el monopolio de la respuesta más violenta aún. Afirmar que “cortar una calle, es violencia” no solamente nos parece una sandez, sino que, además es ejercicio del derecho de protestar. Derecho constitucional. No es violencia manifestar (salvo que se exhiban horcas o bolsas mortuorias, por ejemplo), no es violencia una marcha, son violencia las balas de goma, el gas pimienta, los palazos a personas indefensas, la ostentación de fuerza provocadora. Creemos que la violencia primera, el hambre, la injusticia, la desocupación, se combate con justicia social (¡sí!, justicia social), con trabajo digno, con educación, con reconocimiento y ampliación de derechos.

    Delegación de facultades. Sabemos que la Constitución Nacional (arts. 29 y 76) rechaza terminantemente, con el calificativo de “infames traidores a la patria”, a los legisladores que concedan al poder ejecutivo “facultades extraordinarias”. Sencillamente no le reconocemos esa facultad; no aceptamos una monarquía. Celebramos que el proyecto haya fracasado, y esperamos, quizás ingenuamente, que no haya intentos de reincidencia en este sentido mientras esperamos que – de una buena vez – “Dios y la patria se lo demanden”.

    “No hay plata”. Hemos escuchado decenas de veces al presidente repetir que “no hay plata”, pero resulta que le donó dos helicópteros al presidente de Ucrania, que comprará 24 aviones de guerra perimidos de los EEUU, que pagará sin titubear al usurario FMI, que contrata a hermanos de funcionarios como asesores con salarios insólitos, que los gastos para las fuerzas de seguridad son exorbitantes (¡y están a la vista!), y muchas cosas más. Parece que no hay plata para lo que debería haber, mientras que se gasta en lo que beneficia a los amigos. Parece, ¡y no nos sorprende!

    ¿Y los pobres? En su cita frecuente de estadísticas, casi siempre falsas o recortadas, el presidente alude a la cantidad de pobres. Somos testigos de eso. Y somos testigos de que los pobres han aumentado notable y escandalosamente desde que él es presidente. Se dirá que recién empieza, que no llegaron todavía los simbólicos 100 días de gobierno, que hay que darle tiempo; pero puesto que estamos convencidos que el rumbo elegido es exactamente el contrario del que se debiera seguir, sabemos que cuanto más tiempo pase, habrá más pobres y los pobres serán más pobres. Pobres a los que se les niegan alimentos para los comedores, pobres a los que se reprime cuando protestan. El Dios de Israel, que es el Dios de Jesús, señala bien claro a los injustos, a las autoridades prepotentes, a los que se desentienden de los pobres, a los ricos. ¡Perdónenos, señor presidente, nunca vimos pasar un camello por el ojo de una aguja, pero siempre hemos visto la alegría del pueblo cuando encuentra motivos de fiesta! ¡Fiesta que les es negada, por cierto!

    En el contexto de la canonización de María Antonia de San José (la Mama Antula), que fue una mujer comprometida con su tiempo y que supo encontrar respuestas para las situaciones dolorosas de quienes la rodeaban y mejorar la vida, alentando a todos a dejarse inspirar por el buen espíritu, y teniendo en cuenta, además, que, asistiendo a su canonización, usted se encontró con Francisco, a quien no se cansó de insultar, y puesto que estamos comenzando el tiempo de Cuaresma, es razonable que lo invitemos a convertirse. A usted y a los suyos. Es tiempo de compartir los bienes, e invitamos a los ricos que aprovechan este modelo económico para enriquecerse más aún, pornográficamente, a compartir (no con una limosna) sus bienes con los pobres que no tienen que ser, nunca más, las víctimas de un sistema de injusticia y muerte. Y ese convertirse los llevarán que se sientan invitados a la fiesta de los pobres del pueblo, ¡nada menos! ¡No saben lo que se están perdiendo!

    Grupo de curas en opción por lxs pobres
    14 de febrero de 2024, miércoles de cenizas

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    Feliz Navidad para todo el pueblo

    Miren, les anuncio una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo:

    Hoy les ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor. (Lucas 2:10-11)

    Navidad es nacimiento. Y es importante saber quién nace, dónde nace, cómo nace, y, en este caso, también, para qué nace.

    Los distintos libros bíblicos presentan distintas catequesis para distintas comunidades haciendo referencia a este nacimiento. San Pablo destaca en el nacimiento de Jesús, su pertenencia a un pueblo: “nacido de mujer, nacido bajo la ley”. Los Evangelios insisten en que su venida tiene el sentido de que todos se sientan convocados a ser parte de ese pueblo en el que Dios quiere reinar. “Salvar a todos”. Es evidencia de un Dios que se acerca a los últimos de la historia, “Dios con nosotros”; un Dios que se aproxima tanto a los pobres que se lo reconoce por los pañales, ha nacido en un pesebre y es anunciado a pastores. Por esa cercanía de Dios es que su nacimiento es “alegría para todo el pueblo”. Navidad es hacer memoria de que hace tiempo Jesús nació, y su nacimiento nos toca de cerca. Nació para que tengamos vida plena, para que reine la alegría y la paz, para que todo el pueblo se reconozca como una familia de hermanas y hermanos.

    Por supuesto que eso no significa que siempre sea así. Los seres humanos tenemos la rara capacidad de frustrar los proyectos de Dios para nosotros. Este niño que ha nacido, un día será asesinado por los que ejercen el poder religioso y político. Una y mil veces en la historia la vida y la muerte, la alegría y la tristeza, la paz y la violencia parecen pelear por un lugar entre nosotros. Pero una pelea que no “viene de arriba”, sino que nosotros mismos permitimos o buscamos que ocurra.

    Este que nace es la luz, pero hoy, en millones de hogares parecen reinar las tinieblas, donde debiera haber alegría hay tristeza, donde debiera haber vida digna hay pobreza o miseria. Y – debemos reconocerlo – tinieblas, tristeza, pobreza que “no vinieron de arriba” sino que son gestadas por la decisión humana. Y no solo la decisión humana de gobernantes insensibles frente al dolor y la muerte, como se vio recientemente en Bahía Blanca, sino por decisión de una mayoría que sabía que esto era lo que ocurriría y, sin embargo, así lo quiso. No que estábamos en una alegría plena, pero sí con espacios de contención y cuidado de las víctimas.

    ¿Cómo celebrar este nacimiento en este contexto? Insistiendo una y mil veces en sabernos pueblo, reconociendo a todos y todas como verdaderos hermanos, estando atentos, “consagrados”, a la alegría, la felicidad de todas y todos, pero sabiendo que la felicidad nunca será si no empieza por los últimos, los despreciados, los pobres, los vulnerados, y, además, sabiendo que nunca será plena. Es evidente que, con todas las limitaciones razonables, hay sistemas humanos, sistemas que permiten el nacimiento de un niño, con

    pañales y entre los pobres, y hay, también, sistemas que quieren asesinar al niño. Hay Herodes y Pilatos, hay pastores y un pueblo que celebra.

    ¿Cómo celebrar? Evitando que nos roben (también) la alegría, que nos aíslen de los y las demás, que nos cieguen la mirada en la que nos reconocemos pueblo. Podremos celebrar en torno a una mesa, o quizás no, pero no pueden impedirnos los abrazos, la música y el baile, la vida; se trata de encontrarnos en un “nosotros” que impida aislarnos en un “sálvese quien pueda” o “arréglense como puedan”, que siempre salva a los mismos. Celebrar un nacimiento, y, a partir de ahí, un proyecto de pueblo. Decirnos “feliz Navidad” es también un compromiso militante para trabajar juntas y juntos por la vida de otras y otros; buscar todos unidos la felicidad de todos. Para que, en estos momentos de tinieblas, después de los dolores del parto, pueda nacer, o renacer, un pueblo, una vida, una fiesta, no de unos pocos, muy pocos, sino de todos quienes soñamos que reine el amor, que reine la justicia, que reine la paz. Que no reine la violencia que asesina al que nace, sino que nazca un niño, esperanza de una vida nueva para todas, para todos. Para las y los pobres.

    Curas en opción por los y las pobres

    19 de diciembre 2023

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Aquí presentamos Libros que compañeros ofrecen para compartir,

son para  descargar, y el formato es el enviado por el autor

 

Libro: Recuerdos y Esperanza, a continuación la contratapa del mismo

Mi nombre completo es Juan Ángel Dieuzeide Olivera. Nieto de franceses y de criollos, nací el 7 de enero de 1936 en Lincoln, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Desde el 8 de noviembre de 1959 soy sacerdote católico. Como es de suponer, me tocó vivir, desde el corazón del siglo XX, un tiempo de grandes cambios: en mi país, en la Iglesia, en el mundo.

Por el camino fui dejando señales; poesías, cuentos, canciones, artículos periodísticos. Aquí están, hilvanados por mis RECUERDOS Y ESPERANZAS, no con la pretensión de ser una autobiografía, que sólo interesaría a un puñado de amigos, sino como intento de un testimonio personal de LA HISTORIA QUE YO VIVÍ. Gracias por recibirlo.

 

 

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Libro: Liberación Integral Libro de Jorge Vernazza, a continuación parte del prologo

Descripción: Vernazza bautismoEl 16 de junio de 1955, después que los aviones de la marina bombardearan la Plaza de Mayo sembrando muerte y dolor, el Padre Jorge

Vernazza supo dónde tenía que estar. Tomó el aceite bendecido para dar la unción a los enfermos y moribundos y fue a la plaza. Quería poner su sacerdocio al servicio de tanto sufrimiento injusto. Volvió con el corazón y la ropa ensangrentados… Pasado el tiempo,el mismo P. Vernazza le contó esta pequeña historia al P. Ricciardelli. Muchos años después, emocionado, escuché este relato de labios del Rodolfo cuando ya el Padre Vernazza había fallecido. Historias que no se escriben ni se documentan porque se trasmiten en la intimidad casi familiar de lo que se cuenta a los que se quiere. Así recibí estos escritos que ahora cumplo en compartir con quien quiera leerlos.  Dios quiera que la lectura de estos textos nos ayude a seguir buscando caminos de servicio a la vida sufrida de nuestro pueblo que sigue construyendo su liberación desde su fe en Dios.

P. Ernesto Narcisi Compilador

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Libro: DESDE ESTE LADO DEL MUNDO Oraciones desde el compromiso por la LIBERACIÓN

COMPAÑERO/ COMPAÑERA:

Descripción: desde‘Desde este lado del mundo’ es un largo anhelo hecho por fin realidad. Hace años que necesitaba darme el espacio para poder recuperar esta historia que hoy pongo en tus manos.

Este cuaderno de oraciones ‘desde el compromiso por la liberación’ quiere ser un compañero de ruta para tod@s aquell@s creyentes que de una manera u otra, trabajan por lo que Jesús de Nazaret llamó Reino de Dios y que hoy la humanidad ha bautizado como el ‘OTRO MUNDO POSIBLE’.

A todos aquellos que se sienten parte de este sueño y de esta práctica diaria llena de esperanza, va este ‘humilde trabajo’ que recopila la mística de la opción por los pobres profundizada en nuestro continente en los años del posconcilio Vaticano II y sellada como alianza con la misma sangre de tantos y tantas que pagaron con su vida esta solidaridad radical con la humanidad crucificada. Estamos todavía en la camino. Y necesitamos seguir andando con la certeza de que ‘en el corazón del pueblo late el mismísimo corazón de Dios’. A partir de esta certeza de un Dios que desde las entrañas de su pueblo acompaña en los procesos de dignidad y liberación, queremos dar respuestas nuevas a los nuevos desafíos pero sin perder el hilo que nos une a nuestros antepasados en la lucha y en la fe. Que este cuaderno nos ayude entonces a continuar en pie de testimonio. Para poder sostener la más difícil de todas las revoluciones: la del ‘día a día, la de la coherencia en el tiempo, la de la fidelidad en la lucha’. Como dice Don Pedro, ‘América Latina será nuestra cruz definitivamente’. Es mi deseo que cuando nos llegue esa hora, la de nuestro propio Getsemaní, el Señor nos encuentre ‘fieles y despiertos’.

DIEGO SÁNCHEZ – ARGENTINA

24 DE MARZO DE 2011, MEMORIA del Golpe, 35 años MEMORIA de Mons. Romero, 31 años

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Libro: VÍA CRUCIS SANTIAGUEÑO

Aporte del Boletín para animadores pastorales y sociales en Santiago del Estero, Contiene referencias conceptuales, aunque no textuales, del Documento del Episcopado Argentino “Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad” (2010 – 2016), como así también de la Carta Pastoral sobre el camino catequístico de nuestros Obispos. Nos enriquecemos además con textos y poesías de las Comunidades Eclesiales de Base de Guatemala. Las dos fotos, del Cristo de rodillas y del crucificado son de imágenes muy antiguas que se veneran en la Iglesia de Atamisqui. Queremos poner nuestra vida delante de lo que vivió Jesús, pues discípulos misioneros suyos somos, para unirla a él, para ser solidarios con los crucificados de hoy, en los que Dios clama para que los ayudemos a bajar de la cruz, resucitando a una vida nueva en justicia y dignidad. Que nuestra oración nos ayude a descubrir hasta qué punto nuestra vida está abrazada a la del Señor Jesús, de tal manera que en la Pascua podamos proclamar: ¡Cristo vive! Nosotros y nuestro pueblo vive por Él, como Él y para Él. Sugerimos cada viernes de cuaresma rezar el Vía Crucis por comunidades o sectores de nuestros barrios, para mejor promover y facilitar la participación de las familias. Quizás los jóvenes podrían preparar el Vía Crucis Viviente para el Viernes Santo con elementos surgidos del rezo de nuestro pueblo.


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Libro: ORLANDO YORIO Desde los Pobres a todos

Desde los pobres a todos: a partir de los documentos de la Iglesia el Padre Orlando Yorio responde preguntas de la vida de un pueblo/Orlando Virgilio Yorio; compilado por Silvia Liaudat y Eduardo Caram.

Este libro es una recopilación de charlas de Orlando Yorio en la Escuela de Ministerios de la Diócesis de Viedma (que dio en los años 1992-93). 

El libro fue editado en octubre de 2014 por Didascalia y la segunda edición en enero del 2015. 

 

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