America, Argentina
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    ANTE EL GRAVE ATAQUE A UN CAMPESINO SANTIAGUEÑOLa imagen puede contener: comida

    En el día de ayer, 12 de octubre, personal policial y de la justicia santiagueña y el empresario cordobés Néstor Quesada se presentaron en el paraje Suncho Pampa, en el Dpto. Pellegrini de la provincia de Santiago del Estero, con una orden de desalojo emitida por la jueza Dra. María Cecilia Paskevicius del Juzgado Civil de Tercera Nominación, conocida por sus reiterados fallos en contra de los campesinos santiagueños. En este acto debían ser desalojados el poseedor del terreno, Héctor Reyes Corvalán, integrante de la Mesa Parroquial de Tierra de Nueva Esperanza, y su familia.

    El desalojo se sucedió con inusitada violencia. El personal policial disparó balas de goma, mató a los perros de la familia, hizo desaparecer 200 cabezas de ganado, amenazó de muerte a Héctor Reyes e incendió su casa, dejándolo con graves heridas y quemaduras. Todo para beneficiar al señor Néstor Quesada, quien desde 2012 pretende apropiarse de esas tierras y quien, personalmente y por medio de personeros suyos, habría amenazado reiteradamente a los poseedores de la tierra.

    Repudiamos estos hechos gravísimos, enmarcados en una larga historia de hechos similares y en políticas provinciales y nacionales de larga data, que pretenden favorecer a los agronegocios en desmedro de la subsistencia e, incluso, la misma existencia de los pequeños productores agropecuarios. Exigimos la inmediata detención del personal policial y judicial interviniente y del sr. Quesada, y la destitución de la jueza Paskevicius.

    Oramos por el pronto y total restablecimiento de la salud de Héctor Reyes Corvalán.

    Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
    13 de octubre de 2018

    (23)

    SAN ROMERO DE AMÉRICA

    "Habiendo amado a los suyos los amó hasta el extremo" (Jn 13,1)

    Después de un tiempo, oficialmente, la Iglesia Institución ha reconocido a Oscar Romero como santo. Es cierto que ya las comunidades en América Latina lo tenían en “la gloria de Bernini”, según el decir de Don Pedro Casaldáliga. Llegó el tiempo en que pueblo de Dios y jerarquía puedan reconocer y cantar al unísono: “San Oscar Romero, ¡presente!, ¡ruega por nosotros!”.

    Una voz comprometida con los pobres −“voz de los que no tienen voz” se decía−, con los derechos humanos, una voz de denuncia clara y profética que para los pueblos de América Latina ya estaba en los altares, y allí seguirá.

    Nos toca, a quienes celebramos con verdad esta canonización, tener la docilidad de reconocer que Dios pasó por El Salvador y nuestro continente en la persona de San Romero de América. El grito de la liberación de los pobres, de la denuncia del dios dinero que los oprime y esclaviza y de la violencia ejercida en su contra, sigue resonando en su voz, poniendo en evidencia a los que reprimen y matan a sus hermanos.

    Como grupo de curas celebramos que se escuche la voz de los pobres y la sangre de los mártires. Romero hoy, Angelelli y sus compañeros mañana, son el rostro de una Iglesia silenciada por mucho tiempo, pero que subterráneamente sabe ser subversiva y evangélica como Jesús. Y como curas queremos repetir este clamor que sube cada día más tumultuoso y escuchar en Romero una voz de Dios que, ojalá, escucharan de verdad los poderosos que simulan venerarlo. Una voz que nos compromete y nos mueve a caminar detrás de sus huellas.

    Y tampoco podemos dejar de recordar al Papa Pablo VI, que también será canonizado este 14 de octubre: el Papa del Concilio. Hasta el día de hoy vilipendiado por muchos por haberse esforzado para llevar adelante las reformas y el espíritu del Concilio Vaticano II, iluminó la renovación de la evangelización y la liturgia, acompañó procesos históricos complejos de la Iglesia y la sociedad buscando siempre sembrar la paz y la justicia. Alentó el desarrollo de los pueblos empobrecidos, bregando por un mundo más equitativo e igualitario.

    Su canonización, como la de mons. Romero, nos alienta a retomar, después de un largo “invierno eclesial” (como lo llamó el gran teólogo Karl Rahner) el entusiasmo por una Iglesia viva y servidora, sencilla, metida en la vida del Pueblo.

    San Oscar Romero Mártir y San Pablo VI, ¡rueguen por nosotros!

     

    Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
    11 de octubre de 2018

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Categoría padre: ROOT Categoría: Cartas y Firmas

I.- ¡Feliz Navidad! ¿Para quién? se preguntaban hace ya varias décadas los queridos Sacerdotes para el Tercer Mundo denunciando una sociedad de “confort” para pocos, y miseria para muchos. Hoy, que la brecha entre ricos y pobres es mucho mayor aún, y que más de la mitad de nuestros hermanos ha sido expulsada de la posibilidad de una vida digna, la pregunta se vuelve más acuciante. La Navidad que se acerca nos plantea el desafío: ¿dónde vamos a estar? ¿dónde queremos estar? El niño nacido en un pesebre no deja lugar a ninguna duda acerca de dónde estará Dios en esta Navidad, de qué lado. Nosotros queremos estar mirando el pesebre desde “la verdadera historia”, esa que no “escriben los que ganan”, sino la que escribe Dios en la vida de los y las pobres, y que ni los Herodes, ni las autoridades religiosas de Jerusalén pudieron entender. Queremos mirar desde los signos que Dios da en el tiempo, y ponernos en camino hacia el niño. Queremos mirar, en suma, desde “los crucificados de la historia” que son hoy la estrella que nos conduce al pesebre. Sabemos que cada niño y niña que nace en nuestros pueblos de América Latina nace con una deuda intolerable sobre sus espaldas que ni él ni sus padres contrajeron, que nace bajo un imperio que se alimenta de sangre, de guerras y de miseria. Sabemos que -como ayer- el nacimiento del niño no aparecería en la TV, los diarios o las radios. Pero también sabemos que Dios quiere otra cosa, aunque haya quienes “prefieren las tinieblas a la luz”; que aunque se “vistan de ángeles de luz” son realmente incapaces de reconocer los signos que Dios da en los pañales que cubren al niño.

II.- La Sagrada Familia de Nazaret no vivió ajena a los problemas de su tiempo. Así -según nos cuenta el Evangelio- debió padecer la persecución y el exilio. La muerte persigue al niño Jesús desde su infancia, y los poderosos, aunque parezcan indiferentes, no toleran la sencillez del pesebre. Como entonces, los migrantes, los exilados, los menores perseguidos con la excusa de la seguridad y la realidad de la pobreza, las niñas robadas para prostitución, los hogares condenados a sobrevivir con planes de mendrugo, los ancianos ignorados por parecer improductivos, los millones de ignorados por los planes y los gobiernos, los pueblos enteros condenados por una deuda odiosa (*), e inmoral, encuentran en el pesebre un reflejo de su propia historia, y el desafiante signo que les indica que Dios quiere otra cosa, por la que vale la pena “gastar la vida”.

III.- Miembros de la Iglesia jerárquica en nuestro país, en estos días, predican que todos los argentinos somos responsables de nuestra situación, que se vuelve indispensable una reconciliación que parece ignorar pecados y pecadores, e incluso insistiendo en la necesidad de la solidaridad para ayudar al sostenimiento de la Iglesia. Mientras la sociedad vive la más escandalosa injusticia, y las víctimas quedan heridas al costado del camino, la palabra “justicia” parece silenciada en los discursos oficiales. Mientras la impunidad se pasea pornográficamente en los medios de comunicación, no se escuchan voces que sinceren sus complicidades. Voces en las que empresarios, funcionarios, miembros de la jerarquía eclesiástica, sindical o social reconozcan al menos sus silencios cómplices en la implantación de un modelo económico de escándalo, injusticia y muerte. Mal asesorados por dirigentes de empresas auto-denominados cristianos, muchos obispos han callado sus voces omitiendo denunciar una deuda inmoral y odiosa, contraída por dictaduras de muerte y tiranía, sin siquiera hacerse eco de la voz del Santo Padre; y no han sabido ser “voz de los que no tienen voz”. Los palacios no pueden entender el misterio de Belén.

IV.- Para que nuestra búsqueda de justicia quede de manifiesto, queremos decir una palabra más sobre el tema de la ilegitimidad de la deuda externa, que condena a nuestro pueblo al hambre y la miseria, y que de un modo contrario a la Constitución Nacional, el Poder Ejecutivo, como también lo hicieron los anteriores, está negociando, sin que todos sepamos a qué nos están comprometiendo por décadas. Todavía recordamos cuando en 1996, en plena dictadura de mercado menemista, el entonces presidente recomendó en público leer el "Manual del perfecto idiota latinoamericano" a un grupo de curas por sostener lo que aquí seguimos diciendo. Por eso pretendemos que no sean sólo palabras, sino realidad, lo dicho por el actual Presidente de la República: "No se puede volver a pagar deuda a costa del hambre y la exclusión de los argentinos generando más pobreza y aumentando la conflictividad social". Y por eso exigimos que se realice un profundo debate social sobre el tema, a fin que queden claras ante toda la sociedad los orígenes, responsables, cómplices y consecuencias de esta deuda. La carga de una deuda ilegítima es otro de los crímenes de la dictadura que no ha sido suficientemente esclarecido, y esperamos un "Nunca Más". Pedimos fraternalmente a los Obispos argentinos, a todos los pastores y comunidades de distintas confesiones, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a pronunciarse públicamente sobre el tema ya que esta iniciativa está más allá de cualquier partido o ideología: sin justicia no tendremos paz. Los invitamos a decir a la opinión pública si aceptamos o cuestionamos la legitimidad de la deuda que nos condena. E invitamos, también, a todos a que nos ayuden a ver qué gestos pueden acompañar estas palabras.

V.- Esta Navidad queremos celebrarla en torno al pesebre, en torno al Niño Dios y Hombre que asume nuestra humanidad y nuestra realidad para liberarla desde adentro; que “se hace pobre para enriquecernos con su pobreza”, como no pueden entenderlo quienes se enriquecen con la pobreza de sus hermanos y hermanas. Esta Navidad queremos renovar el compromiso, como cristianos, de unir nuestras voces y echar nuestra suerte “con los pobres de la tierra”, para que Jesús nos encuentre junto a sus predilectos, y con ellos y ellas caminemos haciendo juntos una historia de vida, de liberación y de esperanza.

 

Nota aclaratoria:

(*) El derecho internacional llama "deuda odiosa" a aquella que es contraída por una dictadura sin el consentimiento del pueblo. Es decir: no se debe pagar una deuda contraída al margen de la ley y sin consentimiento del que se ve obligado a pagarla, o sea el pueblo argentino. Existe actualmente un Proyecto de Ley que impulsa la investigación sobre la legitimidad de la deuda que la mayoría de los diputados se niega a tratar y que los sucesivos presidentes han ignorado. Sólo la presión popular pacífica puede exigir su tratamiento. Es de notar que cuando el General San Martín asumió el Gobierno en el Perú afirmó que aquel país no iba a reconocer las deudas del gobierno español que hubiesen sido contraídas para mantener la esclavitud en ese país y hostilizar a los demás pueblos independientes de América.

 

 

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