America, Argentina
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    Ante las próximas elecciones PASO

    Buscando interpretar los signos de este tiempo

    En el mes de septiembre seremos convocados nuevamente a las urnas. Es un momento propicio en el proceso democrático para la reflexión, el análisis, el discernimiento necesario para interpretar los signos de este tiempo. Y este ejercicio no lo hacemos desde un lugar neutral o aséptico. Son los caminos del pueblo los que queremos andar. Atentos a los y las más pobres y sufrientes. Desde allí queremos mirar para hacer este ejercicio que nos propone el evangelio (cf. Mt 16,3).

    Serán elecciones de medio término y, como tales, constituirán un momento donde puede ser refrendado el camino iniciado en diciembre de 2019 o podremos asistir, quizás, a un llamado de atención para el frente gobernante. Pero ciertamente no podemos perder la discusión de fondo: asegurar un proyecto de país con inclusión, trabajo y futuro para todos y todas (empezando por los más pobres) o ceder al proyecto de un país para pocos, donde los grupos dominantes y dueños del capital sigan acumulando y concentrando riqueza. En realidad, no hay dos proyectos de país. Hay un proyecto de país y otro de colonia.

    Por supuesto que como grupo de curas dispuestos a caminar con los sectores populares hemos celebrado el fin de la pandemia neoliberal 2015-2019: endeudamiento externo histórico; economía de ajuste y empobrecimiento acelerado con una cada vez más profunda e injusta desigualdad en la distribución del ingreso; enriquecimiento de los mismos actores del poder económico concentrado; ciertos medios de comunicación y sectores del poder judicial al servicio del “lawfare” (“guerra judicial”) y de las “fake news” (“noticias falsas”) para intentar destruir  al adversario político; etc., etc. Fueron cuatro años de profundo padecimiento para el país.

    La victoria popular del 2019 hizo que renaciera la esperanza. No sólo en Argentina, sino en la región, nuestros pueblos comenzaron a reaccionar: Chile nos conmovió, especialmente con las luchas de los y las jóvenes y del pueblo mapuche, con la conquista de una reforma constitucional; Perú logró que un sencillo maestro ocupe hoy la conducción del país hermano; en Brasil, Lula vuelve a ser una esperanza cierta después de tanta infamia vivida; Bolivia recuperó su rumbo popular después de aquel golpe vergonzoso y mesiánico contra Evo Morales, por dar algunos ejemplos.

    Estábamos en pleno aprendizaje observando cómo los poderes más concentrados llegan por la vía democrática al poder, incluso captando a los sectores más pobres, cuando sobrevino la pandemia del Covid. Pandemia más pandemia. Devastadora experiencia que ya hemos reflexionado en otra carta. 

    Siempre hemos valorado los esfuerzos del oficialismo gobernante ante la emergencia, tanto a nivel sanitario como a nivel de asistencia económica. Pero, ¿cómo avanzar en algunos temas acuciantes para la realidad de nuestro pueblo? 

    A veces pareciera faltar la fuerza necesaria para la implementación de algunos cambios de fondo. Por citar uno más urgente: el control inflacionario para que no se licúen los esfuerzos de mejoras económicas de los sectores más pobres y los esfuerzos que se hacen para mantener el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.

    Ante los comicios de septiembre, vemos una oposición sin ninguna propuesta concreta y sin memoria. Hablan como si en los cuatro años del macrismo no hubieran estado en el país y sólo apuestan a construir relatos novelescos que deterioren la figura presidencial, buscando que hechos mínimos se amplifiquen de manera sorprendente, y generando malestar instalando un clima de malhumor en la opinión pública con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos. 

    Creemos que no podemos perder de vista la gravedad de la hora. En estas PASO se necesita una consolidación del camino comenzado en 2019, asegurando el acompañamiento legislativo con una mayoría significativa para el Frente gobernante.

    Como Grupo de Curas en Opción por los Pobres estaremos apoyando aquellas políticas que favorezcan a los sectores populares y a un proyecto de país inclusivo con justicia social. Celebramos los avances en las políticas de salud: el impresionante y efectivo operativo de vacunación y la recomposición del sistema público; las inversiones en obra pública; los esfuerzos por crecer en trabajo genuino (más allá de la política de subsidios propios de toda emergencia), entre otras cosas. 

    También vemos un repunte económico que se comienza a observar en la macroeconomía, pero sabemos que no siempre crecimiento es distribución de la riqueza. También aquí esperamos justicia. Como esperamos la reforma del poder judicial, o el control estratégico del Estado sobre los recursos de nuestra tierra, o la democratización de los medios de comunicación, o la atención a “los clamores de la tierra” antes de que sea demasiado tarde. La preocupación por la recuperación económica no debe acelerarse sobre la base de prácticas extractivistas que ponen en peligro el medio ambiente y la salud de nuestro pueblo (como ciertas formas de la minería y de la explotación agrícola), ni tampoco hipotecar la soberanía de nuestra Patria. Vale aquí destacar la valentía y el aporte de los campesinos santiagueños con su lucha contra la utilización de agrotóxicos y la usurpación de sus tierras por parte de grandes empresarios agrícolas que han sido protegidos e incluso puestos como ejemplo por algunos poderes políticos.

    La campaña electoral no debería ser para discutir sobre fotos o lanzar frases marquetineras de autoayuda ―a menudo superficiales― que ocultan las reales intenciones de los que las utilizan. Hay que discutir el modelo económico de desarrollo y crecimiento, desde un proyecto de país más justo para el futuro y el bienestar de nuestro pueblo.


    Grupo de Curas en Opción por los Pobres
    Agosto 2021

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    UN POCO DE AMOR POR LA PATRIA

     

    «Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo,
    tantas dificultades que se vencerían rápidamente
    si hubiera un poco de interés en la patria»

    Manuel Belgrano, Carta a Rivadavia del 6 de mayo de 1812

    Belgrano ―uno de los tantos y tantas que soñaban con una Patria libre y soberana y que se animaron a soñar, pensar y construir las bases de un país que ya no fuera colonia de nadie― se rebelaba contra la avaricia del Triunvirato que retaceaba insumos para el Ejército del Norte. Hoy, como entonces, cuando celebramos un nuevo aniversario de la decisión de vivir en libertad, soñamos, pensamos y construimos la Patria enfrentando dificultades y obstáculos que serían fáciles de vencer si todos pusiéramos el interés común por encima de intereses mezquinos que surgen, también hoy, de la avaricia, el cálculo político y el afán por destruir lo que se interpone en su camino.

    A pesar de la urgencia a la que nos somete la pandemia, es preciso aprovechar esta fecha para de-tenernos a pensar qué significa para nosotros la Patria. ¿Es sólo un suelo, el contenido de un mapa, que se nos presenta como oportunidad de enriquecernos? ¿Es, tal vez, una magnitud matemática de habitantes a la cual controlar y dominar para ser dueños del poder? ¿Es, quizás, el campo de batalla de conflictos de intereses a costa del interés y el bien común?

    En la tradición bíblica, la Patria es promesa y sueño de vivir como un pueblo libre y de hermanos y hermanas. La Tierra Prometida moviliza a Israel a liberarse de la esclavitud para encontrar un territorio donde realizar su libertad, donde vivir como comunidad que construye unido y solidario su vocación de pueblo. Promesa y sueño similares a los que movilizaron a Belgrano y a tantos otros patriotas a poner en juego la propia vida para hacerlos realidad, y que sigue movilizando a tantas y tantos a hacer del bien común el objetivo de sus luchas cotidianas.

    Son muchos los obstáculos y los intereses que hoy buscan impedir la realización de esa promesa. La preocupación por superar esta pandemia sirviendo a la vida se ve confrontada con mensajes permanentes que horadan todo intento por cuidarla.

    • Las medidas sanitarias de prevención deben enfrentarse con comunicadores que sirven a intereses inconfesables, pero de todos y todas conocidos, se esfuerzan por imponer el falso conflicto entre libertades individuales y medidas sanitarias.
    • Un gobierno que ha buscado el diálogo y la acción común debe hacer frente a dirigentes políticos de la oposición que, en lugar de ponerse a la altura de la situación y actuar con generosidad y espíritu de colaboración, por un puñado de votos llaman constantemente a la rebelión e incluso incitan al delito.
    • El esfuerzo por paliar la crisis económica, condicionada por la deuda heredada y las consecuencias mismas de la pandemia que la inscriben en una crisis global, es atacado por los poderes económicos que aprovechan la situación nacional y la coyuntura internacional para obtener pingües ganancias, aun a sabiendas de que así condenan a la pobreza y al hambre a millones de sus compatriotas.
    • La decisión de gobernar la situación inédita de la pandemia con el auxilio de las ciencias se ve desmerecida por jueces autoerigidos en autoridades sanitarias a costa del orden constitucional que claramente distingue las responsabilidades de cada poder del Estado.

    Además de estas confrontaciones que claramente revelan dónde encontrar en esta circunstancia actual la Patria (y a las y los patriotas), siguen pendientes muchos temas a resolver que serán cruciales para hacerla realidad. Enumeramos sólo algunos.

    • El uso y la distribución de la tierra. ¿Seremos capaces de preservar lo que en la teología y la Doctrina Social de la Iglesia llamamos el «destino universal de los bienes» frente al avance de la explotación extractivista de la megaminería y el monocultivo que envenenan tierra, agua y aire?
    • ¿Someteremos nuestra soberanía a intereses económicos extranjeros que sólo se mueven por el afán de lucro? El caso de la «hidrovía» será un mojón de prueba para saber si podemos fortalecer una economía federal y solidaria entre las provincias y regiones del país o decidimos dejar irse nuestros recursos para beneficio que no es nuestro.
    • ¿Lograremos una política de comunicación e información con medios que comuniquen realmente a la gente entre sí e informen objetivamente en lugar de desinformar y deformar, al servicio de todos y no de intereses minoritarios?
    • ¿Podremos tener una justicia al servicio del bien común y los más débiles y vulnerables y no de los poderosos?

    Cuando la decisión porteña de desarticular el Ejército del Norte llegó a Belgrano, éste ya había derrotado en Tucumán a las tropas realistas, con el auxilio y el sacrificio del pueblo jujeño, salteño y tucumano. Hoy, como entonces, tantos obstáculos no pueden bastar para destruir nuestro sueño y nuestro compromiso con una Patria libre, justa y solidaria.

    Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
    25 de mayo de 2021

    www.curasopp.com.ar
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Categoría padre: ROOT Categoría: Cartas y Firmas

Las informaciones que se han hecho públicas dicen que el Obispo Castrense, Mons. Baseotto se ha reunido con 7 miembros de la Corte Suprema de Justicia para solicitar que se reconozca -en nombre de la inquietud de sus fieles, las FFAA- la constitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Los abajo firmantes rechazamos tanto esta solicitud del Obispo Castrense que parece ser cierta, ya que no la ha desmentido- como la posibilidad de que las leyes de la impunidad sean reconocidas como constitucionales por una Corte de dudosa legitimidad.

 

++++++++++++++++++++++

 

            Como Obispo de Roma, y Pastor de la Iglesia universal, el Papa debe velar por el cuidado de toda la Iglesia. Muchas veces, una medida que puede ser positiva para toda la Iglesia, puede no ser la medida deseada en un determinado tiempo y lugar.  

            Este parece ser el caso de la erección de diócesis castrenses en determinados lugares del mundo. Después de las atrocidades y crímenes aberrantes, del terrorismo de estado y la cobardía manifiesta de abusar de mujeres, apropiarse de menores, torturar y asesinar a personas detenidas e indefensas, violar la propiedad privada de los detenidos, las Fuerzas Armadas Argentinas estuvieron ante la oportunidad única de reconciliarse con la sociedad juzgando a los principales responsables.  

            Prefirieron, en cambio, asumir una actitud de cuerpo y actuar como tal. Hubo sí, una actitud pública teórica del general Martín Balza, pero las actitudes del mismo Ejército en ese momento (recordemos la actitud de generales retirados) y las de su sucesor, el general Brinzoni, mostraron que las palabras del general no eran la palabra del Ejército Argentino.  

            Es a estas Fuerzas Armadas, y en este tiempo, que se las ha reconocido como una Diócesis, ya no territorial, sino temática, con seminario propio, catedral propia y obispo propio. Desde hace unos pocos meses fue elegido para este cargo, Mons. Antonio Juan Baseotto.  

            Con respecto al mismo período de tiempo, la Conferencia Episcopal Argentina siguió otro camino, diferente al seguido por las FFAA, y de un modo que para muchos fue tardío e insuficiente- pidió perdón a la sociedad. Es justo decir que no hicieron lo mismo otros grupos de la nación (empresarios, MCS, sindicatos...). Sin embargo, en lamentable coherencia con otros obispos castrenses, como Tortolo y Bonamín, el hoy titular del Obispado Castrense, Mons. Baseotto, parece actuar más en coherencia con los cuerpos del Ejército, que con las palabras de los Obispos.

 

            Dice Mons. Baseotto que tuvo una reunión con los miembros (7 de ellos) de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El objetivo de la misma era velar por la inquietud de sus fieles, refiriéndose a la incertidumbre de varios miembros de las Fuerzas Armadas por la posibilidad de que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida sean declaradas inconstitucionales. Mons. Baseotto, antes de desempeñarse como obispo castrense, fue obispo de Añatuya, en Santiago del Estero, una de las diócesis más pobres del país. Y nunca que nos conste- se reunió con el más alto tribunal para velar por la inquietud de sus fieles. Durante más de una década decenas de leyes perjudicaron en particular a los más pobres, y no se oyó jamás la voz del Obispo (recordando, además, que era el encargado nacional de la Colecta Más por Menos).  

 

            Podríamos nombrar decenas de leyes, algunas de dudosa constitucionalidad, que jamás merecieron comentario público del Obispo. No se lo escuchó hablar de las privatizaciones, de la destrucción del aparato productivo, de la aniquilación de las economías regionales, de las rebajas de salarios, del descuento del 13 % a los jubilados... El Obispo permaneció en silencio, al menos ante la Corte Suprema.

 

            Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida buscaban, se dijo de un modo falaz, la pacificación. Es evidente que ello no ocurrió, y que el Obispo insista en lo mismo revela si no ignorancia, ingenuidad, o incluso complicidad. Si todos somos iguales ante la ley, ¿por qué existe una ley de Punto Final? ¿existe una ley análoga para delitos comunes, o de los comunes? Sobre la Obediencia Debida, el mismo Concilio Vaticano II (Gaudium et Spes 79), que el Obispo debe haber leído, hace expresa crítica a cualquier argumento semejante:

 

            Teniendo presente esta postración de la humanidad el Concilio pretende recordar ante todo la vigencia permanente del derecho natural de gentes y de sus principios universales. La misma conciencia del género humano proclama con firmeza, cada vez más, estos principios.

            Los actos, pues, que se oponen deliberadamente a tales principios y las órdenes que mandan tales actos, son criminales y la obediencia ciega no puede excusar a quienes las acatan. Entre estos actos hay que enumerar ante todo aquellos con los que metódicamente se extermina a todo un pueblo, raza o minoría étnica: hay que condenar con energía tales actos como crímenes horrendos; se ha de encomiar, en cambio, al máximo la valentía de los que no temen oponerse abiertamente a los que ordenan semejantes cosas.  

 

            Cuando visitó Roma para la visita periódica al Papa, con ocasión de los saqueos y movimientos populares del 2001 -quizá haciendo campaña para el Obispado Castrense- Baseotto afirmó que en el Gran Buenos Aires la gente estaba armada, y que había células de la guerrilla latinoamericana. Quizá por estar en un pueblo olvidado de las autoridades, el obispo desconozca la realidad del Gran Buenos Aires: después de los saqueos, las fuerzas policiales fueron por todos los barrios alentando el miedo e informando que de barrios vecinos (en general nombrando los barrios pobres de supuesta mala fama: Villa Itatí, Fuerte Apache, la Cava...) venían hordas a saquear barrios. Esto, que luego fue interpretado como un operativo de desmovilización, en especial después que se decía- punteros políticos del Gran Buenos Aires- alentaron los saqueos, evidentemente condujo a que la gente mostrara sus armas. Es cierto que hay muchas armas en el Gran Buenos Aires, como así también las hay en muchos barrios de la Ciudad de Buenos Aires; ¡y armas muy importantes por cierto!, pero debería saber el Obispo (incluso Telenoche Investiga mostró algo de esto) que las armas les eran provistas o vendidas por los mismos organismos de seguridad -Ejército incluido- y no por guerrilleros latinoamericanos.

 

            Aún queda un elemento a tener en cuenta: la honorabilidad de la Corte Suprema. No es preciso hacer mención al enorme descrédito del que goza la Justicia en la población. Los mismos Obispos, en la frustrada Mesa del Diálogo hicieron referencia a la necesidad de muchas renuncias que nunca ocurrieron. Incluso un evidente chantaje frenó un juicio político que parecía bien encaminado. Recurrir, entonces, a una corte de la vergüenza, parece más destinado a lograr un escudo protector que a conseguir una imparcial administración de la justicia.  

 

            Visto todo esto podemos sintetizarlo de la siguiente manera: no se manifiesta un ardiente celo por la situación de los pobres; no hay una preocupación por la verdadera justicia, sino que se pretende influir sobre ella, como ya lo viene haciendo el Ejército; no se manifiesta fidelidad al Concilio Vaticano II; ni se procura una igualdad ante la Ley de todos los ciudadanos, entendiendo que hay ciudadanos de primera y de segunda; no parece haber coherencia con el Episcopado Argentino (al menos con lo que éste ha dicho públicamente); no parece preocupado por la verdad, sino que parece defender una ideología por todos conocida. Por todo esto, queremos expresar nuestro sincero rechazo:  

 

+ repudiamos las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y esperamos que se reconozca a la brevedad su inconstitucionalidad;

+ rechazamos el accionar de Mons. Baseotto y lo invitamos al silencio, al arrepentimiento y a una manifestación pública de fidelidad a la Iglesia, que sus actos manifiestan rechazar;

+ desconocemos la legitimidad de la actual Corte Suprema de Justicia que, aunque reconociera la inconstitucionalidad de las leyes en cuestión, se ha manifestado en reiteradas oportunidades comprometida incondicionalmente con el modelo y los personajes políticos que destruyeron la Nación, y perjudicaron en particular a los pobres;

+ invitamos al Ejército y demás fuerzas de la Nación, a comprometerse en la verdadera defensa de la Patria, defendiendo los derechos de los pobres, de las víctimas, reconociendo públicamente sus errores, renunciando a actitudes corporativas que defiendan a los responsables del horror y la muerte;

+ renovamos nuestro compromiso con la Paz, que supone verdad y justicia, como los mismos Obispos Argentinos lo han manifestado, y repudiamos el ocultamiento, la injusticia y el terrorismo de estado;

+ renovamos nuestro compromiso con la defensa de los Derechos Humanos y repudiamos toda violación de ayer o de hoy, amparada bajo la institución bajo la que se ampare;

+ rechazamos la Doctrina de la Seguridad Nacional, que enlutó nuestro país, y que es incluso- la ideología que pone a la humanidad ante el riesgo de una nueva guerra en Irak.

 

                                                                                                                     1 de marzo de 2003  

 

                  Sacerdotes

 Víctor Acha, Córdoba

Ponciano Acosta, Formosa

Pablo J. Agüero fm, Quilmes

Sergio Agüero fm, Merlo-Moreno

Nicolás Alessio, Córdoba

Ignacio Blanco, Quilmes

Javier Buere, Quilmes

Pablo J. Bustos sdb, Santa Rosa

Rubén Capitanio, Neuquén

Angel Mario Caputo, Quilmes

Lucio Carvalho Rodrigues, Quilmes

Marcelo Ciaramella, Quilmes

Néstor Cruz García, San Isidro

Juan Angel Deuzeide, San Carlos de Bariloche

Pablo Escariz, Merlo-Moreno

José Antonio Farfán palot, Córdoba  

Claudio Faivre Duboz, Alto Valle de Río Negro

Guillermo Fernández Beret op, Santiago del Estero

Hugo Finola, Quilmes

Fermín Gauna, Quilmes

Carlos Gómez, La Plata

Juan José Gravet, Rosario

Bernardo Hughes cp, Buenos Aires

Hernán Ingelmo, Neuquén

Juan Pablo Lavigne, Neuquén

Eduardo Leuzzi fm, Merlo-Moreno

Jorge Marenco, San Isidro

David Meza, Quilmes

Miguel Angel Muñoz sdb, Quilmes

Francisco Murray cp, Buenos Aires

Ernesto N. Narcisi, Humahuaca

Sergio Navarro, merced, Tucumán

Juan Carlos Ortiz, Córdoba

Magín Paez, Neuquén

Marcelo Pérez cp, Buenos Aires

José Piguillem, Merlo-Moreno

Carlos Ponce de León, Córdoba

Antonio Puigjané ofmCap, Buenos Aires

Antonio Qualizza, Neuquén

Roberto Queirolo, La Rioja

Vicente S. Reale, Mendoza

Luis Rodríguez svd, Lomas de Zamora

Juan José Romero palot, Córdoba

Julio Sabagh, Santiago del Estero

Carlos Saracini cp, Buenos Aires

Marcelo Sarrailh, Córdoba

Adolfo Segovia, Rosario

Eduardo de la Serna, Quilmes

Ramiro de la Serna ofm, Rio Cuarto

Daniel Siñeriz, Rosario

Teodoro Timpte, Quilmes

Salvador Yaco, Rosario

 

 

                  Religiosos, institutos seculares y diáconos

 Liliana Josefina Badaloni, Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús

Leticia Batista, dominica

Alejandro Bruni, La Salle

María Regina Caride, Franciscanas Misioneras de María

Ricardo L. Carrizo (diácono), Quilmes

Teresa Cuningham, dominica

Ana Inés Facal, Franciscanas Misioneras de María

Caitríona Gorman, dominica

Ana Padró, cristífera

Martha Pelloni, carmelita misionera teresiana

Carlos Ramírez (diácono), Rosario

Cecilia Sayavedra, hijas de Jesús

Ariel Zottola, operario diocesano

 

 

                  Laicos

 Luis Angel Abdón, Neuquén

Guillermo Acedo, Lomas de Zamora

Maia Alaluf, Santa Fe

Juan Aníbal Albaytero, Quilmes

René Alcaraz, Rosario

Gabriel Andrade, Rosario

María Adela Antokoletz, Buenos Aires

María Clara Arvelo, Quilmes

María Patricia Astelarra, Buenos Aires

Luis Alejandro Auat, Santiago del Estero

Cristina Avendaño, Chubut

Viviana Avendaño, San Isidro

Soledad Badalá, Rosario

Antoni Badia, Barcelona, España

Roberto Baigorri, Rosario

Adelaide Baracco, Barcelona, España

María Laura Barral, Buenos Aires

María Adela Barraza, Córdoba

Ana Ramona Barrios, Reconquista

Nancy Bedford, Iglesia Evangélica Bautista

Viviana de Belluscio, Buenos Aires

Ramón Jerónimo Benítez, Reconquista

Nancy Bianco, Buenos Aires

Herman Blaumann, Bariloche

Fidel Luis Bocchicchio, Lomas de Zamora

Mary Boero, Neuquén

Máximo Boero, Neuquén

Nestor Borri, Buenos Aires

Susana Botindari, Quilmes

Rodolfo Braceli, Buenos Aires

Mirta Braida, Buenos Aires

Rodolfo Brardinelli, Quilmes

Catalina Brescia, Mar del Plata

Ernesto Bruna, Tucumán

Luis Bruna, Tucumán

Damián Burgardt (seminarista), Quilmes

Bernardo Busso, Neuquén

Claudia Candelmi, Neuquén

Cecilia Canevari, Santiago del Estero

Magdalena Canevari, Morón

Antonia Canizo, Lomas de Zamora

Osvaldo J. Capitanio, La Plata

Miguel Alberto Cárdenas, Neuquén

Silvia Carrafiello, Rosario

Jorge Carreras, Rosario

Andrea Castaño. Morón

Cristina Castello, Buenos Aires

Alejandro Castillo, Rosario

Rufino Castillo, Rosario

Gabriela Castori, Quilmes

José L. Chiclana (Neuquén)

María Josefina Chino (Buenos Aires)

Carolina Conegliano, Tucumán

Pablo I. Copati, Buenos Aires

Nancy Cordero, Tucumán

Carlos Corral, Mercedes-Luján

Rosa Correa, Neuquén

Graciela Córsico, Buenos Aires

Katherine Cortés Guerrieri, Buenos Aires

Margarita P. Cuenca, Quilmes

Marta Deschamps, Rosario

Alejandro Dausá, Cuba

Ana Del Castillo, Reconquista

Isabel Del Castillo, Reconquista

Sergio Del Castillo, Reconquista

Juan Carlos DiMarco, Iguazú

Zulma Duarte, Mercedes-Luján

Nora Enecoiz, Buenos Aires

Adrián Eslaiman, Morón

Nelly Evrard, Alto Valle de Río Negro

María Cristina Faris, Neuquén

Sandra Ferrero, Neuquén

Susana Ferrini Colodrero, Córdoba

Liliana Fontán, Buenos Aires

Raúl Franco, Rosario

Lorena Gargiulo, Lomas de Zamora

Pablo Herrero Garisto, Avellaneda-Lanús

Dora Giannoni, Buenos Aires

Lidia Giannoni, Buenos Aires 

Marcelo Gil, Buenos Aires

Griselda González, Neuquén

Octavio Groppa, Buenos Aires

Ana Maria Guedón, Rosario

Valeria Herrera, Buenos Aires

Omar Huenchuleo, Neuquén

Ernesto Iglesias, Madrid, España

Omar Isern, Rosario

Ignacio de Isla, Lomas de Zamora

Ana María Ithurralde, Quilmes

Marta I. Kaupert, Neuquén

Juan Andrés Leiva, Mendoza

Josefa Lepori, Neuquén

Sylvia Lesa, San Roque

Cecilia Lipszyc, Buenos Aires

Mariángeles López, Santa Fe

Carlos López de Belva, Buenos Aires

Dante López Foresi, Buenos Aires

Liliana López Foresi, Buenos Aires

Salvador María Lozada, La Plata

Horacio Machado Aráoz, Catamarca

Daniel Maidana, Bahía Blanca

Fortunato Mallimacci, Buenos Aires

Mirta Mansilla, Quilmes

María Belén Mantilaro, Neuquén

Guillermina I. Marino, Quilmes

Marcelo Marmet, Paraná

Maria Laura Méndez, Rosario

Mirta Edith Mercado, Neuquén

Rafael Monti, Rosario

Alejandra Morzán Avellaneda, Reconquista

Patricia Elizabeth Müller, Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Misiones

Gustavo Naser, Córdoba

Concepción Nicolás Martínez, Murcia, España

Valeria Nicora, Córdoba

María Ester Obarrio, San Isidro

Emilio Ricardo Ocampo, Neuquén

Cecilia Olguín, Neuquén

Margarita Rosa Osés, Neuquén

Lydia Pallavicini, Morón

Francisco J. Parra, Córdoba

Cecilia Percara, Neuquén

José Luis Pereira, Neuquén

Leonardo Pérez Esquivel, Buenos Aires

Elena Picasso, Neuquén

Osvaldo M. Pisso, Rosario

María Gabriela Pisani, Quilmes

Jesús Plaza, La Plata

Matilde Quarraccino, San Isidro

Walter Quiroga, Francia

Inés de Ragni, Neuquén

Oscar Ragni, Neuquén

Héctor Hugo Rearte, Neuquén

Dolores de Rigoni, Neuquén

Peter Herman Rochón, Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Misiones

Angel Rodríguez Melgarejo, Buenos Aires

Julio Rudman, Mendoza

Verónica Rusch, Río Negro

Jorge Nelson Salaburu, Neuquén

Cecilia Salguero, Neuquén

Gloria Elizabeth Sánchez, Neuquén

María A. Santella, Quilmes

Mónica Scagliotti, Buenos Aires

Antonio Marín Segovia, Valencia, España

Fátima Setti, Tucumán

Andrea F. Silva, San Isidro

Pedro Bernardo Solís Cordova, Neuquén

Jorge Soneira, Buenos Aires

Daniel Sotelo, Lomas de Zamora

Daniel Sticotti, Morón

María del Carmen Suárez, Tucumán

Eduardo C. P. Valli, Azul

María Cristina Van Gelderen, San Isidro

Jorge Weishein, Vicario, Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Misiones

Roberto White, Rosario

Ezequiel Zapiola,San Isidro

María Antonia Zapiola, San Isidro

Edgar Zavala Rubio, Neuquén

Graciela Zolezzi, San Isidro

 

                  Comunidades

 Agrup. “Mayo”, Facultad Ciencias Sociales, Univ. El Salvador

Al Sur del Sur. Plataforma contra la Impunidad y los DDHH (España)

Asamblea de Mujeres por la Paz (España)

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata (Mesa Directiva)

Asamblea Popular Intersalud de Tigre (San Isidro)

Asoc. Argentina Pro-Derechos Humanos (Madrid - España)

Asoc. Civil Madre Tierra (Merlo-Moreno y Morón)

Asoc. Madres de Plaza de Mayo (Delegación Neuquén y Alto Valle)

Associació de veïns i cultural Cercle Obert de Benicalap, Iniciativas Sociales y Culturales de Futuro (Valencia - España)

Carpa de la Resistencia (Rosario)  

Carpa de la Unidad (Ex-Cordón Industrial, Rosario)

CEBs (Rosario)

Centro Nueva Tierra (Buenos Aires)

Comunidad Adsis, Florencio Varela (Quilmes)

Comunidad San Pablo (Neuquén)

Comunidades de Base (Córdoba)

Comunidades Cristianas por la Justicia y la Dignidad (Córdoba)

Comunidades parroquiales de las parroquias San Cayetano, Crucifixión del Señor, Niño Jesús de Praga, María y José, Ntra. Sra. del Valle, Preciosísima Sangre (Córdoba)

C.T.A. (Buenos Aires)

Equipo de Pastoral Social (Neuquén)

Fundación Jaime de Nevares - Centro de Capacitación Laboral y Organización Solidaria (Neuquén)

Fundación SERPAC (Servicio para la Comunicación y Capacitación, de la Diócesis de Neuquén)

Grupo de Apoyo a Madres, de Neuquén  

Grupo Obispo Angelelli (Rosario).

Grupo Seminarios de Teología (Córdoba)

Grupo Seminarios de Teología (Misiones)

Hogares La Paz (Avellaneda - Lanús)

Radio Comunidad E. Angelelli F.M. 106 (Neuquén)

Red de Fe y Política (regional Córdoba)

Red de Fe y Política (regional Misiones)

Red por la Cultura de la No Violencia (Santiago del Estero)

Talleres de Creaciones Populares (Quilmes)

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